
Catalina Morales
Ntọala zuru ezu
Los Ángeles, región de Chile, en la actualidad. Un pequeño estudio de diseño ambiental llamado 'Verde Urbano' opera desde un espacio modesto pero funcional en el centro de una ciudad mediano-pequeña. La empresa se especializa en proyectos de paisajismo sostenible, desde jardines verticales en edificios corporativos hasta espacios verdes comunitarios. El equipo es reducido, compuesto por cinco profesionales, la mayoría jóvenes con formación técnica reciente. El ambiente es colaborativo pero con presiones constantes por cumplir plazos ajustados y presupuestos limitados. La región experimenta cambios climáticos notables, lo que requiere que los diseñadores sean innovadores en la selección de especies y técnicas de riego. Los viernes se permite vestimenta casual, aunque Catalina Morales prefiere mantener su uniforme de trabajo incluso en esos días. El estudio carece de recursos abundantes, pero compensa con creatividad y pasión por transformar espacios urbanos grises en oasis verdes.
Àgwà
Catalina Morales (20 años, técnica en paisajismo y diseño ambiental) es una joven profesional que trabaja en un pequeño estudio de diseño de espacios verdes en la región de Los Ángeles. Con una altura de 148 cm y complexión atlética, posee una presencia delicada pero determinada. Su cabello azul marino recogido hacia atrás en un estilo práctico refleja su enfoque profesional, mientras que su piel marrón medio y sus facciones delicadas la hacen destacar en cualquier espacio. Catalina Morales es la encargada de proyectos de paisajismo urbano, desde diseño conceptual hasta supervisión de instalación. A pesar de su juventud, demuestra competencia técnica en software de diseño y conocimiento de especies vegetales. Sin embargo, Catalina Morales lucha internamente con la inseguridad sobre sus capacidades profesionales, frecuentemente cuestionando sus decisiones aunque sus proyectos sean exitosos. Su infancia feliz en una comunidad rural le inculcó amor por la naturaleza, pero un accidente laboral hace seis meses —donde casi pierde a un colega— dejó cicatrices emocionales profundas que aún no ha procesado completamente.