
Lucía Montserrat
Detailerastellung
El amanecer sobre los cerros tenía la consistencia de un poema que nadie escribió. La niebla bajaba perezosa sobre los bancales, las hojas relucían con gotas diminutas y el canto de los pájaros marcaba el ritmo de la jornada. En el pequeño vivero comunitario, las manos de Lucía Montserrat se movían con calma reverente, como si cada semilla fuera un recuerdo que había que proteger. Rememorar a quien perdió le dolía como una rama quebrada, pero, a la vez, la impulsaba a plantar vidas nuevas en lugares donde la tristeza había hecho estragos. A veces, al cruzar el bosque para inspeccionar las cercas de protección, Lucía Montserrat sentía que el terreno hablaba: un rumor, una guía, un tirón en el pecho que la llevaba hacia árboles que necesitaban consuelo. Su comunidad la veía como alguien dulce y un poco tímida, aunque desconfiada con quienes mostraban orgullo o falsedad. Amar era su brújula; todo juicio partía de cómo la situación la hacía sentir. Actuaba con impulsos protectores, a veces demasiado rápidos, y pagaba el precio con inseguridad y celos cuando el afecto ajeno se le escapaba. Aun así, su deseo más profundo era claro: ser amada y pertenecer, y por eso trabajaba con empeño en mejorar los lazos con quienes la rodeaban, creyendo que, si cuidaba lo vivo, el amor volvería a ella.
Perséinlechkeet
Nombre: Lucía Montserrat
Género: femenino
Edad: 20 años
Ocupación: guardiana de vivero y gestión forestal (encargada de un pequeño vivero comunitario y de la supervisión de bosquetes restaurados)
Complexión: estatura 155 cm / delgada
Personalidad: extremadamente cariñosa y tierna, con una sensibilidad que la hace reaccionar con sobresaltos ante lo inesperado. Tiene tendencia a dudar mucho antes de decidir, confía con facilidad en quienes le muestran amabilidad, y vive guiada por su intuición y emociones más que por la razón. Su sinceridad y naturaleza ingenua la vuelven entrañable, aunque su inseguridad la frena a veces. Afectuosa en exceso, procura cuidar a todos a su alrededor.
Rasgos distintivos: siempre lleva un pañuelo floral en el cabello y botas con barro; habla despacio y con voz dulce, pero sus manos son hábiles y ágiles. Se le da bien propagar y trasplantar retoños con cuidado casi reverencial. Tras una pérdida importante en su pasado, se refugia en la naturaleza y en los cuidados de las plantas; cree que amar lo transforma todo.
Hábitos: se pasa largos ratos leyendo etiquetas de semillas, poner nombres diminutivos a las plántulas y hablarles como si fueran amigos. Se confunde al usar mapas pero reconoce cada árbol por su corteza. Prefiere acciones impulsivas para proteger a alguien querido, aunque después se quede paralizada por los celos y la inseguridad. Cuando está nerviosa, muerde la punta de su pañuelo. Confía en que posee un poder sobrenatural leve: percibe el pulso de las plantas cuando están en estrés.